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viernes, 2 de mayo de 2008

TRANSMISION ENTRE GENERACIONES


La transmisión o concordancia transgeneracional madre-hija fue advertida por Freud en 1900, cuando en la Interpretación de los Sueños, describe el relato onírico de una paciente que "veía a su hija muerta y metida en una caja que tenía forma de ataúd". Menciona que "como tantas otras mujeres jóvenes, consideraba cada nuevo embarazo como una desgracia y se confesaba mas de una vez el deseo de que el feto muriera antes del nacimiento. En una ocasión que tuvo un grave disgusto con su marido, llegó a golpearse el vientre, poseída por la cólera para matar al hijo que en su seno llevaba" (Freud, 1900, p.441). Esta paciente, siendo una niña oyó comentar a su madre, que cuando se encontraba embarazada de ella deseó a causa de serios disgustos, que el ser que llevaba en su seno muriera antes de nacer. "Llegada a la edad adulta y embarazada a su vez, siguió la sujeto el ejemplo de su madre" (p. 499).

Uno de los principales postulados de la teoría psicoanalítica es la existencia de una concordancia intergeneracional en los patrones de relación, en donde el vínculo temprano con la madre se internaliza, y se activa posteriormente cuando se reedita y revive en otras relaciones significativas; como se aprecia en la relación de pareja y en la liga emocional que se establece con los hijos.

Son diversas las hipótesis psicoanalíticas que se han formulado para explicar la influencia del mundo representacional de los padres y los abuelos – principalmente la historia personal de la madre- en el desarrollo y en la estructuración psíquica de un nuevo ser; (Freud, 1900, 1940; Bowlby, 1969, 1973, 1980; Fraiberg et al., 1975; Em de, 1988; Zeanah et al., 1993; Lebovici, 1991, 1993, 1994; Kaes, 1993).

Fraiberg y colaboradores (1987), postulan que en toda crianza existen fantasmas, visitadores del pasado no recordado de los padres, huéspedes no invitados al bautizo, que en algunas familias aparecen en escena en momentos inesperados, en donde padres e hijos se encuentran así mismos protagonizando, reeditando, papeles de obras de tiempos pasados. Otras familias se manifiestan como poseídas por sus fantasmas, huéspedes permanentes que claman por la tradición y por los derechos de permanencia y han estado presentes en el bautizo de dos o tres generaciones sin haber sido invitados.

Selma Fraiberg considera que son estos fantasmas los que compelen a la repetición del pasado en el presente; es decir, los conflictos pasados –no resueltos- de los padres interfieren en la relación actual con sus hijos. Esta autora concede gran importancia a los mecanismos defensivos que emplean los padres para combatir las dificultades pasadas; señala que la denegación del afecto asociado con el trauma y la identificación de la víctima con el agresor, son las dos modalidades defensivas mas utilizadas por los padres que maltratan a sus hijos y que son incapaces de resistir, de oponerse a la necesidad de infligir su propio dolor y las trasgresiones de su infancia sobre su propio hijo. En cada caso, el bebé viene a ser un compañero silencioso en la tragedia familiar. El bebé es cargado por el pasado opresivo de sus padres desde el momento que él entra al mundo. Los padres parecen condenados a repetir, -reeditar-, la tragedia de su infancia con su propio bebé.

Lebovici (1991) en uno de sus trabajos sobre la teoría del apego, cita a Bowlby quien considera el apego como un vínculo universal, que está basado en modelos internos, que son transmitidos. Es decir, como señala Bowlby (1980), existen modelos de transmisión del apego, en los que se puede transmitir a través de tres generaciones un "estado de mente", que es comunicado al hijo o a la hija, a través de la conducta materna, especialmente la manera, o la forma de responder de la madre en situaciones de estrés, que es cuando se activa el sistema de apego.

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